Aprovecho para ir a Grachanitca, ciudad tristemente representativa en la guerra, dado que aqui existe un monasterio medieval serbio, que se supone que representa la esencia nacional serbia. Este monasterio hoy en dia, esta protegido por los KFOR Noruegos, metralleta en mano, en previsión de algun supuesto ataque albanés. No deja de producirme una sensación dificil de explicar, ver tantos simbolos relegiosos protegidos con armas. Visito el famoso monasterio. Dentro, una monja ortodoxa, me mira con curiosidad. Fuera, unos chavales, que adivino roma, riegan en cesped del monasterio, el unico cesped que se puede ver en toda la población, polvorienta como el lejano oeste. En una aldea tan pequena, destacan los jeep de UN y de la OSCE, asi como los tanques de los KFOR. La propaganda tremenda de la universidad americana en Prishtina me da una patada en las narices, en medio de este kilombo de odios y recelos medievales, y también de pobreza.
De vuelta a Prishtina, intento orientarme, y pasear por la parte mas esencial de la ciudad. Desafortunadamente, para el dia que he conseguido orientarme, y descubrir donde está lo interesante (como la Universidad de Prishtina o las mezquitas) ya tengo que irme. Los voluntarios colegas de Nicolas andan demasiado enfrascados en su trabajo como para haber descubierto la Prishtina antigua. Lo haran con tranquilidad mas adelante, supongo.
Aprovecho para ir a Pizren tambien, ciudad kosovar al sur, ya casi lindando con Macedonia. Aqui la esencia turca es mas evidente. Nadie podria decir de antemano que estamos en la antigua Yugoslavia. El verde, a diferencia de Prishtina abunda al lado del rio. Las mezquitas y las montanas, producen un paisaje magnífico. Paseando por el pueblo, algunas sedes de los antiguos movimientos guerrilleros albaneses. Muchas banderas albanesas en la calle. No hay que olvidar que estamos en pleno movimiento hacia la independencia. De aqui a Navidad, la cosa se complicará bastante.En las librerias, Hemingway, Kadare, Lorca, Jane Austen, mezclado con diccionarios alemán-albanes, y algunos libros sobre la herencia cultural albanesa en Pizren. Los KFOR que predominan en Pizren son los alemanes como podreis adivinar, aunque tambien veo algunos turcos.Veo que Pizren es un sitio fundamental en la fuerza albanesa en Kosovo. Se siente en sus calles.
De vuelta a Prishtina, me despido de los voluntarios de la sede principal, y cojo los bártulos de camino a Mitrovica. Nico me espera alli. Puedo alojarme en su casa de acogida albanesa ya que su familia anda de vacaciones. La casa obviamente esta en el sur, zona albanesa.
La oficina donde trabaja Nico esta al lado del famoso puente. Los serbios que trabajan con ellos en la ONG cruzan el puente desde la zona norte unicamente para ir a trabajar y vuelven de nuevo al norte. Los taxistas no pueden cruzar el puente, y poca gente cruza el puente maldito. Supuestamente es arriesgado. Sobre todo desde las revueltas del 2004, donde tras un incidente con unos ninos albaneses ahogados en el rio, se produjeron incidentes violentos importantes que golpearon toda la region.
Durante estos dos escasos dias alli, mi esperanza respecto de lo que se puede conseguir alli, es un poco mas reducida aún. Escuchando a unos y a otros, veo que la fractura es tremenda. Nico, entre otras cosas intenta sacar adelante con mas companeros, un periódico multivitamínico, como aqui ironicamente llaman los locales a lo multicultural. En la redacción, dividida en dos oficinas, una para los redactores albaneses y otra para los serbios, se prepara la revista local de la ciudad. Se crean contenidos por separado, luego se consensuan y finalmente se hacen dos ediciones, una en albanes y otra en serbio. La directora de la revista y un par de interpretes son los únicos que traducen a los dos grupos, y a Nicolas, de paso. De locos. Los serbios se quejan del trato de la directora, albanesa, hacia ellos. Les recrimina su falta de puntualidad y el exceso de alcohol. Demasiado frecuente.
Los serbios beben, como buenos eslavos, demasiado. Ademas, solo con rakia se matan las penas.
No he encontrado hace tiempo una mirada mas triste que la de los serbios de Mitrovice. Entre chupito y chupito, piensan en un futuro, que de alguna manera pueda devolverles algo bueno. Dificil. La situacion de los enclaves serbios en Kosovo es uno de los puntos mas calientes de la supuesta independencia que se avecina. Aprovecho para charlar con ellos entre chupito y chupito. Max, el dueno del Cafe Paris, de la parte serbia de Mitrovica, nos invita a Nicolas, a Mladem, un arquitecto coordinador de proyectos con poblacion roma, y a mi a compartir los delirios alcoholicos, cosa dificil de rechazar en estos lares. Delirios de la madre Serbia, que me ponen los pelos de punta. Melancolía del comunismo. Espereanza de futuros viajes a Espana. Jodido. El alcohol me pasa factura. Nicolas el pobre gestionando el tema. No tengo costumbre de este rakia tan puro de pera que segun Max no afecta al estomago y abre la mente..
El segundo dia en Mitrovica, bano en poza local, y visita a monasterio medieval.
Muy corto pero muy intenso. Nicolas me habla de un proyecto de documental que quiere realizar con adolescentes albaneses y serbios de la ciudad. Anda trabajando en ello ya con los albaneses. Le falta encontrar un grupo serbio de las mismas caracteristicas. Debe ser el único que todavia tiene valor para creer en proyectos multivitaminicos en la zona. Aqui están todos locos, dice. Pero los chavales no saben lo que significa el puto puente. O no aún.
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